Cayetano tomó la mano de Sierva María
y la puso sobre su corazón.
Ella sintió dentro el fragor de su tormenta.
«Siempre estoy así», dijo él,
y sin darle tiempo al pánico
se liberó de la materia turbia que le impedía vivir.
y la puso sobre su corazón.
Ella sintió dentro el fragor de su tormenta.
«Siempre estoy así», dijo él,
y sin darle tiempo al pánico
se liberó de la materia turbia que le impedía vivir.



